Su nombre es Amilia Taylor, pero para sus padres y los médicos del hospital de Miami -Estados Unidos- donde nació ella es simplemente un milagro.
Cuando Amilia nació en octubre pesaba 284 gramos y medía no más que un bolígrafo.
Cuando Amilia nació en octubre pesaba 284 gramos y medía no más que un bolígrafo.
Estuvo tan sólo 22 semanas en el vientre de su madre, un récord mundial de acuerdo a la Universidad de Iowa, la cual mantiene un registro de los bebes prematuros nacidos en todo el mundo.
Los médicos casi no tenían esperanzas de que sobreviviera. Pero Amilia ya superó la etapa de supervivencia.
Desafió al destino y demostró deseos de vivir, razón por la cual sus padres decidieron llamarla Amilia, que en latín significa resistente, luchadora y trabajadora.
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